En la Legislatura ya dictaron sentencia: este ha sido un golpe a la política. Los únicos que perdieron son los políticos y se ha impuesto la corporación de los jueces.
Esa conclusión se ha colado en el edificio de la Legislatura. Está instalada de tal manera que los comentarios caen hasta con bronca en algunos casos. "Para qué nombramos jueces si van a terminar golpeándonos a nosotros".
Los principales espadachines de la Legislatura sienten que han hecho todo para cumplir con el compromiso político del gobernador (destituir a los tres jueces que absolvieron a los acusados por la desaparición de "Marita"). Todo fue desarmado en una cautelar firmada por una Corte Sui Generis que estaba integrada por magistrados a los que el Poder Ejecutivo tenía en la lista como amigos del poder.
De hecho, hubo operadores que se acercaron al triunviro integrado por Salvador Ruiz, Sergio Gandur y Marcela Ruiz. Primero, les pidieron que el fallo fuera adverso al pedido de Eduardo Romero Lascano (después, cual cenicienta, se subió a ese planteo Alberto Piedrabuena). Cuando pudieron, también les requirieron que pusieran un tiempo en la cautelar. Los pedidos se escurrieron como agua por las manos. Con esta última requisitoria el poder político esperaba un segundo tiempo para ir contra los magistrados. Ahora tendrán que esperar que se resuelva en la otra Corte (la que integran los titulares) la apelación por las 13 absoluciones.
La cautelar ha dejado sentado que el Jury de Enjuiciamiento es un instituto decorativo en la deshilachada Constitución alperovichista. No sólo no lo pueden poner en vigencia sino que tampoco cumple función alguna. Como consecuencia de ello el poder político no tiene capacidades para evaluar y/o sancionar las conductas de los magistrados. "Los políticos no podemos hacer nada", se oye rumiar en los despachos oficialistas de la Cámara. El viernes en la casa del peronista Roque Alvarez se improvisó un asado de la línea media alperovichista y del análisis salieron algunas críticas al gobernador hasta que llegó a la residencia el secretario del cuerpo, Antonio Ruiz Olivares. A partir de entonces hablaron del tiempo.
Hipótesis
Es más complicada de lo que aparenta la posición en la que quedó parado el gobernador después de este fallo.
El día en que los camaristas Piedrabuena, Romero Lascano y Herrera Molina absolvieron a los 13 imputados por la desaparición de "Marita" Verón, Alperovich no tuvo reacción. Cuando Susana Trimarco estalló y fue presa colérica del cóctel de desazón, sorpresa e indignación, el gobernador salió a calmarlo. Le criticaron que no supiera antes cuál iba a ser el fallo para estar preparado, le advirtieron que sus ministros debieron tener información. Luego vino el llamado desde la Casa Rosada y la promesa de Alperovich: "los tres jueces van a ser destituidos". El jueves a la noche, en Buenos Aires, cuando se enteraron de la noticia más que sorpresa y preocupación la interpretación fue la impericia del gobernador tucumano para moverse en las arenas políticas.
Lo que dejó este fallo es sorprendente. Alperovich se ha preocupado porque el imaginario social no tenga dudas de que él todo lo sabe y él todo lo hace. Por lo tanto este fallo, realizado por jueces tocados por la varita mágica de su prestidigitador Pirincho a la hora de la designación, se interpreta como pergeñado por el gobernador. Es difícil imaginar de otra manera. Más aún, dos horas después de notificada las partes Aleprovich dice que va a respetar el fallo y declara especialmente que cuando un fallo es en contra del Poder Ejecutivo (político) se habla de independencia y si ocurre lo contrario es porque no hay transparencia. Pero sólo 24 horas después, despotrica de la peor manera contra el fallo de la Corte Sui Generis. Si Alperovich es tan respetuoso de la independencia judicial, ¿por qué prometió la destitución de los magistrados nada menos que a la Presidenta de la Nación? Si Alperovich no es tan respetuoso y es capaz de interferir en un fallo, ¿por qué permitió esta sentencia que lo dejaría entrampado ante una de las personas a las que más teme en esta tierra?
La leyenda del palacio gubernamental cuenta que días antes de la sentencia de las 13 absoluciones el gobernador le habría consultado sobre el juicio del caso Marita a Antonio Estofán y el presidente de la Corte le habría dicho que se quedara tranquilo. En esta oportunidad, habría sido el ministro de Gobierno Edmundo Jiménez quien habría intervenido directamente en el decreto que le negara la renuncia al juez Emilio Herrera Molina que después le valiera una reprimenda al fiscal de Estado Jorge Posse Ponessa por haber entregado incompleto el expediente del caso a la Justicia. Finalmente, ¿le habrán fallado los interlocutores al mandatario?
En la Legislatura, sostienen que Alperovich es menos poderoso de lo que él mismo se pinta y la corporación judicial no sólo no lo escucha sino que hace lo que quiere. En estos tiempos la democracia no parece moverse en el libre juego y equilibrio de los poderes sino en la capacidad para incidir y forzar las decisiones de los otros poderes.
En este dificultoso terreno en el que se mueven las instituciones se podría analizar también la opción de que el gobernador o sus operadores si bisbisearon sus intenciones a los que debían fallar. Si eso hubiera ocurrido, fue una gravísima equivocación de Alperovich. En ese caso la jugada lo deja mal parado nada menos que ante Cristina a la que le prometió la destitución de los jueces.
Hasta ahora no hubo reacción de la Presidenta, que se encuentra abocada a canalizar el agua que le llega al cuello a la política.
La jefa
"Haré lo que ella diga". Vocablos más, vocablos menos, esa fue la frase más triste que dijo Alperovich después de que la causa "Marita" Verón lo dejara al borde del nocaut. Casi de rodillas fue hasta la sede de la fundación que preside Susana Trimarco. Esta le hizo cambiar ministro y no hubo decisión que no fuera medida de acuerdo al humor de la mujer que ya es una ciudadana universal a raíz de la lucha contra la trata de personas. Pero las instituciones tucumanas se rindieron ante su humor. Curiosamente, no se conoce su reacción por la suspensión del Jury de Enjuiciamiento. En esta era de las comunicaciones ni se oyó su voz ni se leyó ninguna opinión. Tampoco estallaron las redes sociales, algo que los políticos suelen temer. Cuando Trimarco vuelva a pisar suelo tucumano dará el veredicto final sobre dónde se para Alperovich en la báscula social y política. A Trimarco la atiende Juan Manuel Abal Medina. El gobernador no puede hacer gala de que el Jefe de Gabinete de la Nación responda a sus llamados con la inmediatez con que lo hace con la madre de María de los Angeles Verón.
"Lo que buscamos es que la Justicia haga justicia". "… Lo único que quiero es Justicia, pero bueno, hay trabas, trabas, trabas…" La frase no es de Alberto Lebbos, que no puede ver el expediente de su hija desaparecida y luego asesinada, sino del gobernador.
Entre la re-re y la impaciencia
Apenas se conoció el fallo y quedó claro que no habrá jury de enjuiciamiento a los tres magistrados, en las tertulias legislativas se volvió a sugerir la posibilidad de una reforma constitucional para suturar los agujeros de la Carta Magna provincial y de paso imponer la re-re-re. Los legisladores que no pueden ser reelectos han empezado a preocuparse por su futuro, especialmente los del interior. Volver a sus ciudades para ocupar la intendencia de su lugar de origen no parece una tarea fácil.
Sin reelección en la sección Oeste, los intendentes, en tanto, ya están armando sus propios esquemas y no descartan que todo quede en familia. Los que viven a lo largo de la ruta 38 y en Las Talitas y en Tafí Viejo ya tienen tiras y aflojes por saber quién ha recogido más merecimientos para estar un lugar más arriba que el otro en una lista de legisladores, sea oficialista o de un acople importante, para que vayan en los primeros puestos en la lista de legislador. La primera dificultad es que no hay ninguna mujer intendenta que podría ayudar para cubrir el cupo femenino que exige la ley.
En Yerba Buena, el lord mayor Daniel Toledo podría terminar haciendo un enroque con su gran mentor. Sólo falta ver si Sisto Terán -que manejó los hilos del gobierno de Julio Miranda y hace los trabajos difíciles que le pide Alperovich- está dispuesto a sentarse en la intendencia que maneja de taquito.
En Lules, el intendente Cesar Dip y su esposa, la diputada nacional Miriam Gallardo, podrían pensar en un enroque, algo que no va a sorprender en Famaillá si José Orellana vuelve a la intendencia y Enrique, a la Legislatura. En Monteros gobierna el intendente Alberto Olea y su esposa, la diputada nacional que reemplazo a la ministra Beatriz Mirkin, María del Carmen Carrillo. Forman una dupla, pero en estas tierras no hay que olvidar que hay pesos pesados como Juan Antonio Ruiz Olivares y Regino Amado. Unos kilómetros más allá, en Concepción, Osvaldo Morelli con su consuegra Beatriz Bordinaro de Peluffo juegan un partido que no le convence al legislador Ivan Llorens Dip, quien alguna vez soñó con un acuerdo a largo plazo entre el senador Sergio Mansilla y el ministro Osvaldo Jaldo, que decía que apoyaba a Morelli en 2011 con la promesa que Llorens Dip fuera intendente en el período 2015-2019. Esos compromisos a largo plazo suelen desconocerse a corto plazo. En Aguilares, el intendente Agustín Fernandez sabe que su poltrona tiene dueño y que siempre estará dispuesta para Mansilla si la pide y, en Alberdi, Luis Armando Campos puede estar tranquilo si su esposa salta de la presidencia del Concejo a la Intendencia. En Las Talitas, Luis Morghenestein tiene una situación parecida, aunque su esposa Adriana del Valle Najar ocupa una poltrona en la Legislatura. Y en Tafí Viejo, Javier Pucharras tenderá puentes hacia la legislatura, pero aún no ha designado a su sucesor. Los viejos dueños de Tafí, Roque Alvarez y Alejandro Martínez, ya no son los únicos contendientes desde que el secretario de Innovación y Desarrollo Tecnológico, Javier Noguera, asomó la nariz en esa intendencia.
Líderes en pugna
En la política que se siente derrotada por la Justicia habrá movimientos telúricos hasta el 22 de junio, día en que hay que presentar las listas para las elecciones PASO (Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias). Todos hablarán con todos y tratarán de instalarse, más aún cuando las indefiniciones de Alperovich lo debilitan cada vez más como líder y futuro continuador de la dinastía que lleva 10 años en el poder. Y cuando la oposición no termina de definir si el radical José Cano es el líder capaz de conducirla.